Introducción a Battlefleet Gothic

Hoy os presentamos un juego que muchos de vosotros conoceréis de oídas, pero que pocos habréis jugado. Se trata de Battlefleet Gothic, el juego de batallas espaciales del universo Warhammer 40.000.

Aparte del propio Warhammer 40.000, Battlefleet Gothic es  uno de los juegos más icónicos del milenio 41er milenio. Y es que, ¿hay algo más evocador que la imagen de lo que es WH40.000 que esas monstruosas flotas de naves enormes llenas de capiteles góticos como catedrales librando brutales batallas en las que se decide el destino de sistemas enteros?

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En el cuadragésimo primer milenio hay hostias como panes incluso en el espacio.

Pero, ¿qué es Battlefleet Gothic, o BFG? Decir que se trata de esas grandes batallas entre naves sería muy limitado. La verdad es que BFG es un juego que funciona muy bien a distintas escalas. El sistema permite jugar batallas pequeñas, donde lo que van a primar son los escoltas, a la manera de un juego de escaramuzas que no tiene nada que envidiar a clásicos como Mordheim o Necromunda. En batallas más grandes, donde las naves capitales van a llevar el peso de la batalla, el juego despliega una enorme variedad, con multitud de tipos de naves por cada facción que explotan las fortalezas y debilidades de cada raza, de modo que realmente funcione de una manera totalmente diferente a las demás. Pero donde BFG demuestra todo su potencial es en las campañas, con la posibilidad de ir mejorando las naves y sus tripulaciones, pedir la ayuda de aliados y hacer, en resumen, que las batallas cobren una nueva dimensión cuando tengas que pensarte si quieres arriesgar tu preciado acorazado mejorado para rematar al enemigo o te sale más a cuenta una retirada a tiempo. Tanto si quieres jugar la desesperada defensa de un aislado puesto avanzado Tau frente a piratas Eldar Oscuros como si quieres librar la épica batalla de Calth en la Herejía de Horus, Battlefleet Gothic es tu juego.

¿De dónde viene BFG? Pongamonos en situación: corre el año 1.999, y son tiempos gloriosos para el hobby. Games Workshop aún no ha logrado la licencia de las películas de El Señor de los Anillos, y durante toda la década de los 90 sacará algunos de los mejores suplementos para sus juegos principales, pero más importante para lo que nos ocupa, otros juegos basados en sus universos. Serán los que mas tarde se llamarán “juegos de especialista”, como los añorados Warmaster, Space Hulk o Battlefleet Gothic. ¿Y qué es un juego de especialista? La mejor definición la dio Namarie en Cargad! (concretamente en este post), pero, en resumidas cuentas, vienen a ser juegos cuyo reglamento es gratuito, sus miniaturas se siguen fabricando, pero que no reciben apoyo de GW de ningún tipo y para los que ya no hay novedades oficiales.

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Una poderosa barcaza de batalla de los Lobos Espaciales repele al Caos mientras hace llover muerte en cápsulas de desembarco.

Asi que, dicho esto, ¿por qué empezar a jugar a Battlefleet Gothic? Pues tiene unas cuantas ventajas, a saber:

-Es un juego cerrado. Como no aparecen miniaturas nuevas ni codex que dejen obsoletas a otras unidades, sabes que lo que te compres te va a durar mientras quieras jugar. Todos hemos pasado por la desagradable experiencia de encontrarnos con que tras un cambio de edición tenemos que invertir varios cientos de euros para que nuestro ejército vuelva a ser efectivo. Eso no nos ocurrirá con BFG.

-El reglamento es gratuito. En la página de GW podéis encontrar la edición revisada en inglés, pero por ahí podéis encontrar la primera edición en castellano (aquí, por ejemplo). También hay bastante material adicional, desde la Battlefleet Gothic Magazine hasta suplementos fanmade. Ya os iremos hablando de ellos.

-Es relativamente barato, comparado con WH40.000, especialmente ciertas razas. Las flotas de Eldar, Eldar Oscuros, Tiranidos y Orkos tienen muchísimo potencial para construir o convertir las naves uno mismo a poco mañoso que se sea (sirvan como ejemplo las motos eldar oscuras, que son más baratas y bonitas que las naves oficiales de esa raza). Incluso en el caso de las facciones Alfa, las más jugadas, montar una flota mínima por menos de 100 euros es factible. Además, existen otras marcas más baratas que pueden utilizarse, como Firestorm Armada, de Spartan Games, y en un vistazo a eBay descubriréis que siempre hay material a buen precio.  Como no hay torneos de GW, no tenemos que preocuparnos de usar minis oficiales. Además, todas las medidas se realizan desde y hasta la peana, por lo que la forma de la nave es irrelevante mientras quede claro qué es lo que representa.

-¡El juego es MUY bueno! En próximos post abordaremos los detalles de las reglas, pero para que os hagáis una idea es un juego muy táctico, pero al mismo tiempo muy dinámico, en el que es fundamental pensar en cada turno no sólo lo que se está haciendo, sino lo que ocurrirá en los turnos siguientes, debido a que las naves tienen que realizar un movimiento mínimo, la distancia afecta (y mucho) a las armas, y además el ángulo en el que se pille al enemigo determina cuáles se pueden disparar. Por si fuera poco, en todo momento estarán ocurriendo cosas, con las naves capitales maniobrando para disparar más eficazmente al rival, los escoltas flanqueando para destruir torpedos y naves de abordaje antes de que sean una amenaza, y los cazas y bombarderos enzarzados en batallas por la superioridad espacial. Y, a pesar de todo esto, es un juego sorprendentemente agil, y mucho más rápido que la partida típica de WH40.000 una vez que se conocen las reglas. El sistema es sencillo pero profundo, y en ello reside su solidez.

-Su potencial para organizar campañas multijuego es formidable. Imaginad una campaña en la que se van alternando las batallas de BFG y de Warhammer 40.000, y en la que el resultado de cada una afecta a la otra. Añadidle a la receta unas gotitas de Planetary Empires y una megabatalla final de Apocalipsis con dos o tres jugadores por bando y tenéis una campaña que recordaréis durante años.

-Y, por último, pero no menos importante, las miniaturas son de las más detalladas y carismáticas que ha producido Games Workshop en las últimas dos décadas. ¡Sobre todo las imperiales!

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Solamente una chusma traidora como Indael o Khogo podrían resistirse a la belleza de un buen acorazado imperial.

Por todo esto, os invitamos a que os aventuréis con nosotros en los inhóspitos confines del espacio del cuadragésimo primer milenio. Compartid con nosotros vuestras experiencias con Battlefleet Gothic, sea de las partidas que echásteis hace años (¡o que aún echáis!) o sobre qué os parece el juego. Y recordad, mantened los escudos y las armas cargadas. Nunca se sabe qué puede acechar entre las estrellas… pero seguro que no es amigable.

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Esta entrada fue publicada por Malvadoingles.

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