La Jaula de Hierro

La Batalla de la Jaula de Hierro tuvo lugar entre los Guerreros de Hierro y los Puños Imperiales, y fue un acontecimiento inmediato tras la Herejía de Horus. La batalla involucró a la totalidad de la Legión de los Puños Imperiales y un considerable contingente de los Guerreros de Hierro, aunque el número exacto de estos últimos se desconoce.

Hermano contra hermano en una guerra fraticida

Hermano contra hermano en una guerra fraticida

 Durante el período inmediatamente posterior a la Herejía de Horus, Rogal Dorn lideró a su Legión contra las Legiones Traidoras, concentrándose especialmente en los Guerreros de Hierro, con los que ya había una rivalidad patente incluso antes de la Herejía de Horus. En el transcurso de la Cruzada contra la Legión, el Primarca de los Puños Imperiales fue desmantelando sistemáticamente todo el imperio que Perturabo había construido durante la Gran Cruzada dejando a parte de sus compañías regentando diversos sistemas.

 Perturabo decidió vengarse de su hermano por la destrucción de su imperio y así demostrar su superioridad en el asedio, después que la muerte de Horus le hubiese impedido el poder destruir por completo las defensas del Palacio Imperial. Para tal fin, Perturabo construyó la Fortaleza Eterna en el mundo de Sebastus IV, una trampa colosal para atrapar a los Puños Imperiales y permitir a sus Guerreros de Hierro infligir un número de bajas catastrófico.La Fortaleza Eterna no era otra cosa que una trampa tremendamente sofisticada. En su centro había una fortaleza amurallada rodeada por treinta y cinco kilómetros cuadrados de búnkeres, torres, campos de minas, trincheras, alambradas, trampas antitanque y reductos. Dispuestos en radios que partían del centro de la fortaleza formando una estrella de ocho puntas, había infinidad de túneles subterráneos que conectaban las fortificaciones de la superficie. Todas las entradas a la red subterránea estaban selladas y la propia fortaleza era una construcción decorativa sin valor real. La mayoría de fortificaciones se limitan a proteger algo cuando es necesario; la Fortaleza Eterna eran más de cien kilómetros cuadrados de terreno letal.

 En cuanto tuvo noticias de la fortaleza, Rogal Dorn declaró públicamente que los Puños Imperiales sacarían a rastras a Perturabo de su agujero y lo traerían de vuelta a Terra en una Jaula de Hierro. A pesar de los intentos de disuadirle de su hermano Primarca, Roboute Guilliman, Rogal Dorn, tal y como Perturabo había previsto, fue lo bastante arrogante como para llevar a cabo la misión en solitario..

Puños imperiales aguantando heroicamente

Puños imperiales aguantando heroicamente

 Cegado por el odio que sentía hacia Perturabo se lanzó al asalto sin la planificación y los exhaustivos preparartivos tan característicos de los Puños Imperiales. El ataque comenzó con un bombardeo orbital por parte de la Legión Leal. Sin embargo, los Guerreros de Hierro se habían anticipado a esta táctica. Perturabo y los Guerreros de Hierro aguardaron los primeros impactos del bombardeo orbital bajo la superficie. En cuanto comenzaron, respondieron a ellos con una serie de disparos desde unos silos alejados de la fortaleza. Los Puños Imperiales reaccionaron precipitadamente enviando al ataque contra los silos a sus tropas transportadas en Thunderhawks y, forzando así a los Puños Imperiales a un desembarco precipitado para llevar a cabo un asalto a gran escala. En cuanto los Puños Imperiales iniciaron su ataque a los silos, Perturabo hizo explotar los almacenes de misiles. Miles de toneladas de escombros se esparcieron por la atmósfera de Sebastus interrumpiendo cualquier posible comunicación entre las tropas en tierra de los Puños Imperiales y su flota.

Guerreros de hierro en La Jaula de hierro

Guerreros de hierro en La Jaula de hierro

 Las explosiones también sirvieron como señal para la flota de los Guerreros de Hierro, que comenzó su ataque contra la flota Leal. Las naves de los Guerreros de Hierro, cargadas de Marines Espaciales, se prepararon para el abordaje a sabiendas que las naves Leales habían desembarcado la práctica totalidad de sus efectivos. Usando esta ventaja, los Guerreros de Hierro hicieron dispersarse a la flota de los Puños Imperiales, impidiendo que esta pudiese brindar apoyo a las tropas en tierra.

 Los Puños Imperiales, bajo el fuego que llegaba del espacio, procedieron a preparar su asalto y formaron un frente enorme de cuatro Compañías que se aproximó a la Fortaleza. Supervisando el campo de batalla desde una torre, Perturabo dirigió la defensa contra las tropas de sus antiguos hermanos. Rogal Dorn esperaba una batalla honorable, pero no era esto lo que Perturabo tenía en mente. El Primarca de los Guerreros de Hierro empezó a destruirlos metódicamente. Primero, los campos de minas diezmaron sus filas; después, en cuanto los Puños Imperiales alcanzaron la primera hilera de fortificaciones, los Guerreros de Hierro emergieron de sus trincheras y abrieron fuego. Mientras las trincheras atraían la atención de los Marines leales, varias escuadras de Guerreros de Hierro equipados con granadas perforantes y bombas de fusión salieron de bunkers ocultos y atacaron los tanques que se habían detenido al lado de las fortificaciones. Los Puños Imperiales se dieron la vuelta para responder a aquella nueva amenaza y, durante varios minutos, fueron acribillados entre las trampas antitanque. Se reagruparon una vez más y efectuaron un movimiento de barrido para arrasar a los Guerreros de Hierro de las trincheras; no obstante, cuando llegaron, las encontraron vacías. La lucha prosiguió así: Perturabo eliminaba a los Puños Imperiales tanque por tanque y escuadra por escuadra. Rogal Dorn seguía convencido de que la victoria estaba al alcance de la mano, así que hizo avanzar a sus hombres. Perturabo replegó a algunos de sus defensores y dio orden de mantener la posición a otros: una estratagema que fracturó a los Puños Imperiales primero en compañías, después en escuadras. Al sexto día de combates, cada Marine luchaba prácticamente solo. Las tropas de Dorn se vieron obligadas a esconderse en el fango,agotaron su munición y se vieron obligados a luchar individualmente en trincheras semi-inundadas a cuchilladas, rehusando rendirse mientras se hundían en el barro y usando a sus hermanos caídos como cobertura. Perturabo conservó la paciencia y dejó que Dorn corriera de trinchera en trinchera gritando su nombre y retándole a un combate personal, pues contaba con que la visión de la impotencia de su Primarca minaría la moral de los Puños Imperiales.

 Los Puños Imperiales habían penetrado en la zona letal y no tenían posibilidad de escapar. Los Capitanes de las Compañías pidieron al Primarca que re-organizase lo que le quedaba de marines y se retiraran, pero Dorn se negó. Siempre leales, los Puños Imperiales se resignaron a morir junto a su señor si era necesario.

 Si Perturabo cometió algún error, fue el de recrearse demasiado en atormentar a sus enemigos. Podría haber acabado con los Puños Imperiales en cualquier momento, pero difrutaba viendo la humillación y el dolor de su hermano y su legión . Después de tres semanas y seis dias, Roboute Guilliman puso la seguridad del Imperio por delante del orgullo de su hermano Rogal Dorn y llevó a los Ultramarines al rescate, Perturabo no tenía ningún deseo de luchar contra dos Legiones por lo que en vez de enfretarse a la combinación de las dos legiones de sus hermanos, concentró sus fuerzas en evitar la retirada de los Puños Imperiales y desbaratar la posibilidad de recuperar a sus caidos y heridos, 400 de los cuales nunca fueron recuperados.

Rogal Dorn estaba deshecho. Tuvieron que pasar diecinueve años para que él y los Puños Imperiales pudieran volver a participar en una guerra. Lo que quedó de los Puños Imperiales fueron unas fuerzas endurecidas, veteranas y capaces. La Legión fué dividida en, al menos, cuatro Capítulos, incluyendo los Puños Carmesíes, los Templarios Negros y los Bebedores de Almas.

Los Guerreros de Hierro escaparon y la semilla genética capturada fue sacrificada a los Dioses Oscuros, que, a su vez, elevaron a Perturabo a la categoría de Príncipe Demonio.

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Esta entrada fue publicada por Javier G.C..

7 pensamientos en “La Jaula de Hierro

    • Me alegro. Es parte del transfondo de los Guerreros de Hierro, una legión de Marines espaciales del Caos.

      Si te gustan estas novelas te recomiendo Tormenta de Hierro de Graham Mcneill. Es una obra de arte.

  1. Si te gustan estas novelas te recomiendo Tormenta de Hierro de Graham Mcneill. Es una obra de arte

    (El mejor libro escrito hasta la fecha del mundo de 40k. )

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